Entrevista a Claudia Jara + Muestra Poética

Por Comité Editorial Elipsis.

¿Por qué dedicarse a la literatura en el presente? ¿Por qué ese medio y no otro?

A mi parecer, dedicarse a la literatura, más allá de las temporalidades, siempre ha sido una apuesta riesgosa, una empresa poco afortunada o un camino que ofrece más obstáculos que llanos y planicies, pero sin duda este presente que habitamos es un páramo aún más hostil. Transitamos a lo largo del siglo XX en una eterna resaca, buscando la explicación de qué pasó ayer, y a pesar de que recomponemos la historia, no encontramos el sentido a nuestras acciones y de pronto se nos vino encima el siglo XXI y la crisis se nos hizo habitual. En este escenario, escribir puede entenderse como la locura y el sinsentido máximo o una salida viable. Yo me inclino por la segunda opción, pensando que, en el plano del lenguaje y las palabras, la literatura, como arte, es quizás el último espacio libre de expresión que queda; el formato académico de escritura está mediado completamente por el capital, y si bien no se puede desconocer que el capitalismo ha hecho lo suyo con la industria editorial, aún quedan bastiones de resistencia y siempre me ha gustado pensar la literatura como resistencia, como resistencia al tiempo, al espacio y a la crisis de sentido.


¿Cómo abordaste la escritura de tu último libro? ¿Qué te sucedió primero, qué te sucedió después?

Mi último libro llegó durante un posoperatorio, a fines del 2017 me encontraba en cama y sin poder salir, leía simultáneamente 2 a 3 libros y recibía pocas visitas, así que eché mano a leer farándula para pasar el rato, que es algo que siempre ha llamado mucho mi atención.

Con tiempo para pensar, me cuestioné mi gusto por esta temática y recordé que, desde niña, motivada por mi madre, leía revistas de papel couché. La vida perfecta de las actrices y princesas habían sido mis fuentes de evasión durante la infancia; pero entonces, postrada en cama y con la negatividad que vive en los enfermos, me cuestioné qué tan perfecta podía ser realmente esa vida.

La respuesta fue rápida, bastó un par de búsquedas y resultó que al igual que en las películas, no se trataba más que de ficción. Entonces escribí un poema a Norma Jeane Baker, que ficcionalizaba también su transformación a Marilyn Monroe. El poema me gustó y comencé a leer, y a medida que leía surgían imágenes y conceptos, entonces surgió una metodología para esos poemas y así nació “Luz de estrellas muertas”


¿Qué libros le regalarías a un escritor de veinte años?

Me molesté con esta pregunta porque parte de la premisa de que el escritor es hombre, y como es hombre, le regalaría literatura escrita por mujeres, que de seguro le falta leer (y también al escritor de 30 y 40 años), entonces le prestaría -porque no se los quiero regalar- a Virginia Woolf, Marguerite Duras, Emily Dickinson, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik y Gabriela Mistral, para que se reencuentre, encante y deconstruya a la Mistral del colegio.


¿En qué lugares (reales o ficticios) estabas pensando cuando escribías tu último libro?

Un poco en Hollywood, un poco en el espacio y un poco en el lente de las cámaras.


¿Qué errores, o lugares comunes, te provocan dejar la lectura de un libro?

Me pasa mucho que las descripciones extremadamente largas del realismo del siglo XIX me fatigan y dudo en continuar la lectura, pero son retos personales y generalmente prosigo y no lo veo como un error, sino como un estilo con el cual quizás no pego mucho, Cesar Aira habla mucho de esto en Evasión.

Pero para ser sincera es difícil que abandone totalmente un libro, me ha pasado mucho que después de un tiempo, corto o largo, retomo una lectura y me parece maravilloso, eso me llevó a concluir que probablemente el problema era yo y no el libro, así que generalicé esa idea para todas mis lecturas, y cuando un libro no me toma al comienzo le digo: “soy yo, no tú”.


¿Cuáles son los dos últimos libros que has leído?

“La campana de cristal” de Sylvia Plath y “Poeta chileno” de Alejando Zambra.


¿Qué te gusta y qué te repele de los escritores es de tu época?

Me gusta ese sentir de cofradía que genera el ser escritora, la enorme diversidad de estilos que habitan la fauna literaria chilena, como se acorta la distancia y no importa el tiempo cuando encuentras a una amiga o amigo en la escritura.

En general, me repelen las actitudes egocéntricas que suelen aparejar poca autocrítica. Las escrituras pomposas y rimbombantes que no dicen mucho y sólo se utilizan por vanidad, me parecen de un barroquismo total y de mal gusto.


El hambre

El rostro del hambre se enmascara
En pequeñas ilustraciones infantiles:
Un rey, una princesa, un plato de avena,
Disponen el imaginario de la niña en Holanda.

En sus lejanas cavilaciones
Confunde al frio con lecturas
Que engañan a su estómago
Mas la carencia de sus tripas
Se anuncia,
Como en sueños llegan a Arnhem
los aliados cruzando el puente más lejano de todos,
una esperanza de acero y cemento.

Los tulipanes de Van Gogh
Ya no sirven a la vista;
La placidez de la contemplación
Ha cedido ante la necesidad mundana.
Los tulipanes de Van Gogh
Se convierten en harina para niña
La única creación posible:
Un trozo de pan, quizás un plato de sopa aguada.

La que antes fue niña conserva una negra memoria
Donde los tulipanes se entretejen en
Secuencias de un discurso incrustado en el cuerpo
La que antes fue niña se mira ahora en el espejo,
Otros adoran su forma esculpida de ausencia,
Y ella entiende su cuerpo
Como memoria del invierno del hambre.

Para la más bella

Sobre mi cuerpo ha brillado la cámara,
transito entre La mujer con sombrilla de Monet
y El grito de Munch;
mi obra no decorará
los salones del Louvre,
más allá de lo clásico
fui la real avant garde.

Decoré mi obra con atrevimiento,
en mí lucharon las diosas,
Yo la más bella, mordí el fruto dorado.
Kallisti me llamaron.

Encarno la ruptura
de un cuerpo devenido en obra,
mi voz: canto de sirenas,
hechizó el oído de los machos pop,
pero el brillo de mi cuerpo no fue suficiente.

Detrás de mis pasos los filisteos arrojaron piedras,
de esas piedras esculpí mi figura:
Soy Galatea y Pigmalión,
Narciso frente a la laguna.

Mi palabra es el tránsito,
de noche recorro la periferia,
de día, la calle 47 Este me habita.

Una horda de ninfas y musas
pululan alrededor de Andy,
yo la mejor de todas,
lo he conquistado inyectando mi obra.

Transito entre un cuerpo olvidado
y este proyecto frente al espejo.
Mi cuerpo deviene en cáncer,
la enfermedad me habita.

Pido que decoren el cuarto,
sábanas blancas,
maquillen mi rostro,
quiero rosas y crisantemos,

Este es mi último brillo para la cámara.

IX
FIESTA BLANCO Y NEGRO DE TRUMAN CAPOTE
EDIE SEDGWICK
NEW YORK
1966 

Fotografiar una fiesta es perseguir momentos de euforia, fotografiar una fiesta es ir detrás del personaje y esperar el momento cúlmine donde deja fluir su esencia, entonces una carcajada, un golpe en la espalda, un abrazo o puñetazo dejan de ser palabras para ser encuentro, porque una imagen vale eso y no se trata de mil palabras, porque palabra e imagen se funden en la idea y la idea desborda palabras e imágenes.

Por eso escojo este instante en que la chica maldita del momento sonríe tan genuinamente que la inocencia se escapa por los hoyuelos de sus mejillas y si no fuera por el cigarrillo y el vaso de whisky en la mano pareciera que Warhol observa a su hija pequeña deslumbrar a todos en la obra del colegio.

Fotografiar una fiesta es ser un cazador que, escondido en un rincón, apunta en silencio a la presa indicada.


Claudia Jara Bruzzone (Valdivia en 1986). Vive durante su infancia y adolescencia en Chaitén. Actualmente reside en Temuco. Estudió pedagogía en Castellano y Comunicación en Universidad de La Frontera. En el año 2014, poemas suyos aparecen en la publicación Plexo Perú: Poesía y gráfica Perú-Chile”. Participa brevemente en la editorial autogestionada Venérea Violenta, donde publica el año 2015 la plaquette “Cartografía de la ausencia”. En el año 2018, la editorial Cagten, de Temuco, publica su libro “Desove”. Ese mismo año se adjudica la Beca de Creación Literaria del Fondo del Libro con el proyecto “Luz de estrellas muertas”.

Fotografías por Cristian Rodríguez.