Dos poemas inéditos de Roberto Valdivia

 

Aloom

 

nada de lo que oigo tiene una constitución suficiente
para sobrevivir el siguiente asteroide, imagina
evaporarnos sobre una valla de flores
sin la seguridad de que hayan flores o
amor u odio, o especias sobre la sopa, entonces
nada de lo que escribo tiene, por derecho
la constitución o el cuerpo
para sobrevivir un colapso como el de esos
francotiradores, estrellas que implosionaron de repente
y dispararon sin ojos al vacío del espacio
sin contar que el espacio es también
planetas, costumbres, rayos, nosotros
entonces todo está perdonado y nunca volvamos a
dormir y seamos nerviosos y olvidemos los países
y los poemas y los árboles y las telarañas y el peso
de las botas sobre los cuerpos pero claro,
¿cómo olvidar el peso de las botas sobre los
cuerpos?  sin destinarnos a la ruina
y acelerar la evaporación de nuestros cuerpos
al borde de la entropía, el último astronauta
rogaría por un solo planeta de más por el cual
perder unas monedas y oír las mismas historias estúpidas
de poder y riqueza; nada
está perdonado, nada de lo que diga
sobrevivirá el siguiente impacto, pero
mira como crecen las flores
mira como llueven de repente en las manos
incontrolables deseos de belleza

 

 

si hacen chispas al besarse ¿por qué se dejarían?
la seguridad es lo esencial pero un incendio puede devorar
una fiesta como un bosque
y si no tomas una oportunidad, la oscuridad lo cubrirá todo
tienes que saber que no existimos para siempre y  que por millones de años
no habrán otras personas como nosotros
sentados frente a la vía láctea,
todos morimos y nuestra existencia es tan breve esencialmente una pequeña
chispa
tuve un sueño en el que todo desaparecía y sin embargo algo
permanecía adelante brillante y absurdo como un planeta joven y sabio
y llegaban voces que decían “navegarás miles de
astros y serás olvidado” “los agujeros negros consumirán
el último hielo y el sol para la tarde habrá desaparecido”
dejarás todo y volverás a tu lugar primero como si nada
hubiese comenzado,
pero yo dije, nada será lo mismo si hacen
chispas al besarse, nadie será el mismo en cada planeta si hicieron
chispas al besarse,  nadie dirá de nuevo dos palabras iguales y aunque
la profecía a la larga se cumpla, se habrá arruinado
la luna que se iba a arruinar y quedarán las siluetas
si dormir ha sido la muerte acariciar nuestras frentes tímida
despertar ha sido observar a los átomos milagrosamente vivos
como una moneda que nunca caerá de nuevo
entre los cientos de estrellas
hemos tenido la suerte y cómo, cómo podríamos
solo dejar pasar a un cometa diciéndote al oído
el secreto que inventó la música

 

 

 

 


Roberto Valdivia (Lima. 1995) Dirige la revista Sub25. Ha publicado [MP3]. (Editorial Gigante, Entre Ríos, 2014) el libro virtual Salinger (www.salingerpoesia.tumblr.com, 2015) y Poemas Tristes para chicos Tristes y chicas Sinceras (C.A.C.A Editores, 2019). Participó en la residencia de poetas jóvenes del Festival Internacional de Rosario en 2019.