Muestra de autores jóvenes (segunda parte)

Benjamín López

Puntos de vista

 

Una gota cabe en otra gota
Un pájaro cabe en una pluma
El cielo entero cabe en una ventana.

Cuando la mañana amanece fría
hasta mi cuerpo entra en una gota
a pesar de sus impurezas

cualquier cosa puede entrar en una imagen

cualquier imagen puede entrar en un poema.

Esas luces de hogares

 

son luciérnagas esparcidas en lo oscuro
su titileo produce extrañas figuras
en los manchones negros
que por la mañana
serán cerros bien definidos.

El vuelo de las luciérnagas
le trae recuerdos de otros años
al vagabundo que asoma
a través de los cartones
y respira solo en la calle
la brisa del mar.

Cruces

 

Hacer el ejercicio de escapar de la ciudad al mundo, ser ese núcleo que divide su cuerpo por llegar a cada extremo de la cruz. Quizás, ese viaje permita escribir desde la lluvia que no existe, permita sentir el roce de las piedras en el fondo del lago o, de una vez por todas, escuchar el canto de las semillas que brotan bajo el sol.

Vueltas alrededor del cigarro

 

Debe ser el llanto de las flores
o la sombra del macetero
lo que concentra la mirada

la escalera se llena de humo
cada peldaño es una nube
que estruja los pulmones
de quien sube

¿qué tan alto caeremos
cuando se disperse
la neblina en el aire incoloro
del día a día?

En el abismo nadie es autor

 

En su oscuridad oceánica
las sirenas a cualquier hora del día
pueden encauzar las corrientes marinas
y sacar a flote una nueva imagen
que se repite como mantra
en la superficie de quien escribe.

Myriam Tiznado

Insatisfacción de mi Lorca

 

Soñé con sus cartas
meciéndome con espuma
rielar
de la voz que me habla

No vi la respuesta
de la amistad lejana
del reloj derretido

Pero sí vi
en el azul del cielo
la eterna lucha,

Margarita,

y en la orilla se esperaba
la ilusión otoñal
de esta tierra que no es mía

Te pregunto,

¿cuánto cuesta
mantener la distancia
cuando tanto une
y tanto mata?

Una mujer mirándose en el espejo

 

En el brillo del pincel o un zapato de charol
en las gotas de rocío
por la madrugada;
esta planta que florece y se marchita
se refleja,
se observa en los ojos
que de regreso la miran

En la juventud adolorida
hendiduras en la piel
las luciérnagas se apagan y se prenden por la noche;
vomitan alacranes

Los vacíos contemplados se nutren en el mar
y sus pies
cansados
se duermen
y las aguas
inquietas
borran su rastro

Las manchas de pintura
y la piel de arcilla
quebrada
retratan con ásperos trazos
el brillo que a veces olvidó

Cansada de no ver, con ojos abiertos
arrancó una de sus espinas
rasgó con violencia la piel
llegó hasta mi útero
y los tubos de pintura con sangre coagulada
escaparon de mí
como si siempre hubieran querido emigrar

El papel con la lista infinita de recuerdos
incrustados a mi vientre y corazón
se deshizo con tan solo tocarlo;
alas de mariposas

Pequeña y delicada

Acaricio cada parte de esta marioneta
corto los hilos en mal estado
quito las enredaderas que no me dejan fluir al mar
sin romper lo bueno que hay
pongo un papel holográfico
por si olvido los colores

En el brillo del pincel o un zapato de charol
en las gotas de rocío por la madrugada
esta planta que florece y se marchita
se refleja y se observa
FUERTE Y DELICADA
en los ojos que de regreso la miran.

Analiza,
perdida y cavilosa como siempre:
Sé quién soy
¿Por qué no ser?

Toda la carga de la juventud adolorida
y las hendiduras en la piel
accesorios adquiridos en la tienda de belleza
por luciérnagas que se apagan de día
pueden prenderse en la noche;
purgar dolores

Los vacíos contemplados que se nutren en el mar
donde sus pies
cansados
reposan
y las aguas
inquietas
acarician y limpian su rostro…

Las manchas de pintura
y la piel húmeda de arcilla
moldeada
retrata con sutiles trazos
el brillo de una mujer mirándose en el espejo.

Deseo a mares y hojas de otoño

 

deshacer las lágrimas en cada paso
romper los zapatos que dañan los pies
y caminar descalza sobre las piedras
con barro de sangre
arena
y frío

El sudor impregnado al ceñir del viento
vuela los sueños
toma la cruz del dolor inminente
y cae
de golpes a la realidad

Un desmayo
un suspiro…

Suena despacio el rechinar de dientes
suenan livianas las manos frotadas
suenan despacio los pasos hundidos
¡suenan fuertes las olas del mar!

Descendió de sus ojos, yo la vi

 

con el polvo del carboncillo tiznó el aire
y se esparció con mi aliento
cansada de moldear su imagen
tostada
áspera
sin misión

¿Cuánta fuerza expulsaron mis manos
para apuñalar
sin piedad
la figura de la amada?

La atravesó como aguja
punza ese lóbulo adormecido
y se atora en el trozo de manzana
con sabor a adolescencia

Aquella sangre se arrastró por su cuello
manchó su piel
de pánico y orgullo

Con sus lágrimas contempla

los rasgos
rastros
rostros

cómo el puño de mujer
toma su figura
tuerce revienta disuelve colores
rompe arruga aplasta encesta
donde las únicas testigos
fuimos nosotras
y la luz

El espesor de los alientos
(desperfilados en encuentros fortuitos)
murmura a lo lejos
y gime de dolor

hierve mi sangre
que supura por los ojos
las guaridas del llamado
consumido

Bien despierta
con la piel como granos de arena
me nubla los faroles
las olas del ropaje
y golpea con una bofetada
el sol de la mañana

Se reducen mis pasos
y se enangostan mis caminos
ruedan las piedras por la pendiente:

como ellas caigo,
materia violentada.


Benjamín López nació en el valle de Aconcagua, en el pueblo de Lllaillay a mitad de año de 1995. En el 2012 consiguió el tercer lugar en la categoría poesía en el “x concurso regional de cuento y poesía joven”, organizado por la UPLA, lo que dio paso a la publicación del poema premiado. En San Felipe, durante el 2013 participó en el taller de poesía joven “Bernardo Cruz”, guiado por el poeta Cristian Cruz. En este mismo año, publicó unos poemas en la revista Efímero del colectivo cultural homónimo. El 2014 entró a estudiar Lengua y Literatura Hispánica en la PUCV. El mismo año, publicó algunos de sus poemas en el libro Antología, Poetas y Narradores del Valle de Putaendo junto a sus compañeros y compañeras de la Agrupación Cultural Putaendo Histórico. En el año 2015, fue becario de la fundación Pablo Neruda en el taller de “La Sebastiana” en Valparaíso. También formó parte del taller de poesía “Carlos Pezoa Véliz”, guiado por el poeta y académico Claudio Guerrero, que tuvo como resultado la revista Farsa rabieta en la que publicó unos poemas bajo el seudónimo de Abel Labra. Actualmente, es socio y editor en Simulacro Ediciones.

Myriam Tiznado Villarroel (Chile, 1997). Poeta y pintora autodidacta oriunda de la República Independiente de Hualqui, Chile. Co-directora, editora e ilustradora del Movimiento artístico La Balandra Poética y estudiante de Pedagogía en Educación Media en Lenguaje y Comunicación en la UCSC. Autora del libro Verde Incertidumbre (Afótico Ediciones, 2019). Sus poemas han sido incluidos en varias antologías y revistas literarias.

Imagen de la cabecera: Joven en una chaqueta negra, de Lucian Freud (1947).