Rosa, Mellado, Padín, Arabarco: la radiación de una estética poderosa (por Tomás Watkins)

La presente es una muestra de poesía escrita en el siglo XXI por mujeres nacidas en la provincia del Neuquén. De reconocerse una generación de poetas post Macky Corbalán¹, Mariana Rosa (1974), Silvia Mellado (1977), Verónica Padín (1977) y Marian Arabarco (1982) pueden ser consideradas absolutamente como voces habladas por poesía²: voces eruptivas, disidentes, claras, en vuelo.

En el medio de una cultura neuquina cimarrona, como bien supo definirla el poeta Gerardo Burton, estas cuatro voces estallan con la radiación de una estética poderosa, potente. Cuatro voces que podrían leerse también como la pr/esencia de una nueva neuquinidad, una que sigue esperando que en abril o septiembre brote, además, la justicia.

 

¹ Macky. Macky Corbalán, Macky Poeta, Mac, clarísima hermana de toda poesía lanzada en territorios patagónicos de los 90 en adelante. Ella sostenía que su poesía no hubiera sido como es de no haber nacido en Cutral Co (agua de fuego, en mapuzungun). Macky es, para las poetas de esta selección, una presencia ineludible, desde el cuerpo textual hasta el cuerpo físico, atravesados por la influencia del amor fraternal compartido con una de las personalidades más extraordinarias que el oxígeno de estos lares pudo respirar. Todavía resuena su límpida voz por los pasillos de nuestros corazones.
² En entrevistas, conversaciones y charlas, Macky destacó siempre el hecho de “ser hablada por poesía”, no sólo ella, como caso privativo, sino todo cuerpo situado en experiencia de poesía: la verdadera carnadura de la Madama lírica se vive como una existencia total y plena, como una pulsión natural en la que no hay distinción entre “respirar, comer, nutrirse, dormir y la poesía”, según nos dice, para siempre, Macky.


Mariana Rosa

Conocer un pájaro es abrirlo con la boca
soportar pluma y sangre en la lengua
escuchar el peso de su cabecita muerta
sostener en la garganta el embudo negro
que es la posibilidad de un vuelo
Plegarse desde la saliva a sus huesos de aire
a sus piecitos tiesos                     

Sentirlo bajo el paladar
cada vez que se respira

Y aún así poder desearlo
No dudar de su verdad rasgando el aire 
del centro de su cuerpo como punto de fuga                                               
de su insidioso acierto                                                                                    

De Crónica de un Salto (Ediciones del Dock, 2006)


Eras una amazona con los pechos al aire
y un arsenal de flechas para herir la carne
con el acierto de tu ojo y el cuerpo tenso.

Eras una amazona
que atravesaba al galope los páramos de la Patagonia,
henchida sin fronteras ni casa,
lujuriosa al roce del viento.
Un huracán que aprieta los muslos
en un tranco empecinado
y afina la puntería
para volverse cruda y resistente.

Eras una amazona
detrás de la mirada piadosa
y el traje sin mácula.
Oraciones,
súplicas de los oprimidos,
se vierten a tus pies.

De Vestal (La Cebolla de Vidrio, 2017)


El durazno que despedazamos en el árbol
tratando de bajarlo con un palo.
El jugo que chorreaba
parecía maná,
miel y leche cayendo del cielo.
Así de sencillos son los milagros;
a veces hay que darle de palos a algo
en su centro tierno,
a veces hay que ver como chorrea
su dulce corazón 

aunque no se llegue a tiempo
a abrir la boca,
ni podamos quitarnos
del cuerpo su rastro,
ni su olor.                                        


La repetición de los álamos al borde de la ruta.
Siempre debe andar este tramo del camino.
Travesía es dejar atrás el suelo natal,
buscar lo propio en el devenir que se imagina.

Cientos de colectivos todavía partiendo
desde la casa primera.
La misma gesta se proyecta en las ventanas cada vez.

¿Qué desea la mujer a bordo?
Señaló un derrotero con el dedo desde la ruta 22;
tuvo fe en el movimiento.

Ahora se siente madurar, fruta
furtiva en el asiento.
Los álamos se suceden,
interminables hileras que plantaron sus ancestros,
para protegerse del ir y venir
                   del viento.             

De Primeros Fríos (Espacio Hudson Ediciones, 2019)


Silvia Mellado

las de su misma clase la culparon
cuando ahogó el niño en la letrina
y es que donde nacimos
nunca hubo un mísero azulejo art nouveau

por eso tampoco tenemos caché para matar recién nacidos

pero fijesé que lo mismo nos ordeñan nos miden los fluidos es por eso del líquido que
nos leen

y siempre hay
un flujo una agüita
una sangre devenida en combustible invisible
para una sociedad ajena
al mundo que habitamos

De moneda nacional (edición de la autora sobre papeles de perfil del petróleo, 2012 y 2013)


me asomé
desde el pasillo
esa zona intermedia
un puente suspendido
el canal de panamá era
ese pequeño rectángulo desde el que salían las puertas
y se desprendían los ambientes
de la casa pequeña
igual
en los planes provinciales (las 90, las 80, las 70)
como cartas nos cantaban la cantidad de casas
de los últimos barrios
y de ese modo nos nombraban últimos inquilinos a los que nos dieron morada

llegué al borde de ese límite y la vi
estaba rodeada de valijas y bolsos que había abierto trajinándolos
la ropa brillante corpiños con encajes
y de tacos puntiagudos
las sandalias eran cadáveres
bonitos escamas de peces
bajo el agua
brillaban esa ropa y esos zapatos

y yo que de niña la había mirado
desmadrada
hermosa
las muchachas así
para mí
no nacían de nadie
la forma en la que le volaba el pelo
que mi vieja le había desliendrado
la manera en que posaba los brazos sobre la baranda del balcón

casi traspasando la linde del pasillo
se me vinieron todos los gestos de la carmen
y tuve que hilarla entre las sentencias
que la ligaban con la punta de los tacos
y los vestidos luminosos
con una vieja con las cuerdas con las camas
y el ruido de una alcancía tintinaba
cuando la lengua vieja de la mujer decía
qué linda ropa calzado tan hermosos
pero todo chiquito la hija delgadita siempre
no le dejaba nada

retrocedí
sobre mis tres pasos
decidí no cruzar el límite
y me fui a imaginar
en cómo había sido la vida de la carmen después de los despiojes

De Pantano seco (ediciones doble zeta, Neuquén, 2014).


un cisne de otro tiempo se acuerda de que él es
quien, aun sin esperanza, magnífico se libra
por no haber cantado la región do vivir
Mallarmé

Nos marchamos borrachos, emplumados de muerte,
cantando unas rancheras y orinando en el viento.
En mitad de la pampa nos quedamos dormidos
cubriéndonos de escarcha, de hierba y maleficios.
Huenún

nunca podrás recitar
evocando las líquidas compuertas de los canales me dijo la vieja agorera del Jansen
en un sueño me visitó cuando una ráfaga tumbaba el pino y las chapas sonaban en un seco estruendo

no hay estaciones para la poesía
mas no es el horror del suelo lo que te enchastra el plumaje es la palabrería inútil de los días las falsas calamidades el agrio rostro del agua cristalina la mentira humana que ahúma transhistórica y fatal todas las casas y todas las cosas la falsa comida la mentira la mentira la mentira

De La ficción de la poesía, ediciones Hudson, 2019.


rafael nahuel

han soltado los albatros
en el medio del bosque
donde dice tierra ancestral
leen coto de caza los perdigueros que olisquean
gustosos un pedazo de tu muerte

De La ficción de la poesía, ediciones Hudson, 2019 y afiche Paz ya. Poemas para navidad (sel. y ed. Gerardo Burton, la cebolla de vidrio ediciones, Neuquén, 2017)


Verónica Padín

sisal

mostraste la hilacha
los hilos de seda en el sisal y en los cables de plástico
en el de cobre que roban reventa
en esos hiloscuerdascables que mostramos todos algunos menos otros son
pura hilacha
estamos subidos colgados desprendidos a la cuerda del globo de helio
el dron que nos ve y qué busca en nosotras
vemos en pantalla
en la ciudad desigual

un día lleno de bicicletas ritmo ecológico
bonito verlas por la avenida
ver el ímpetu de los chicos bajando a 30 kilómetros por hora
-cuidado con el espaciocamatiemposdeshonra-
pedaleás hasta desintegrarte en
son tan las bicis todas
sin pensar que podría ser un gesto
qué se tramita en la horda de bicicletas
ojalá que agua clara río claro de verano calma de los humos

las hilachas con el viento ondean
las hilachas cuelgan de los hospitales en las tiendas y escuelas en las costas
en nuestras propias casas hay caminos de hilos en galleta
un nudosoga de campamento
un lazo de niña allá embarrado en el patio junto a los objetos en desuso

la misma ropa
3 días
en guardia
¿será esto parecido a la guerra?

voy a reventar el teléfono y la pantalla
arden los ojos la cabeza la espalda
no hay tiempo sólo pantallas
quédate en tu casa
no hay tiempo sólo pantallas.


Marian Arabarco

 

en el fondo el ritmo

a m,
a lxs conjuradxs,
a lxs rebeldes
madreselva se abisma
se empecina se amalgama
en cada relectura se alteriza
el dolor del miedo y florece
entre lo desconocido
y una misma,
la metáfora
el misterio abraza la música
de una revolución que estallará
al primer toque de silencio
la corriente rompe los diques
de la cabeza los destruye
para hacernos
germinar el corazón
alimento para disidentes
y en el fondo el ritmo
insectos y aves nocturnas
me huyen
una reacción vitala o violenta
en juego con el universo
la respiración mana del sueño
el movimiento nos hermana
embruja todo lo no visto
al borde del pánico nos trae
la sísmica palabra
una vibra de armonía
la fuerza interior
exteriorizándose
un qi gong de lo sentido
en cada fuga de las visiones
circulan fuegos en la sangre
ritmando mundo
tic, tac, el amor, tic , tac³
el dolor del miedo,
y florece

³ macky poeta

De anónimxs en duermevela, poemario inédito (2015)


reverso

como cuando viento y agua
moldean la tierra
en formas totémicas
busco erguirme al cielo
¿hubo acá un mar?
¿palpita en vos también
cuando anochece?
algas de otro tiempo
ondulan imágenes
líquidos de silencio
en las constelaciones
de los ojos
al costado del camino señalizado
mi verso
abre
a machetazos un sendero
empieza donde termina la lengua
transito en él por accidente
por entrarle
a la víscera
sonoramente

De Endemocracia, Ed. Vertiente, newken 2017


claroscuro

miró atrás por última vez
se convirtió luego en lo que ya era
una pluralidad que pregunta por su cuerp*
millones y millones de apenas
con tenacidad de amapola
una ola de voces despierta
contra los fragmentos del miedo
eligió un espacio
y se puso a bailar

De Fuera del canon, Ed. Del espejo somos, México, 2020


Mariana Rosa (1974). Traductora de inglés, profesora de varias artes, en tránsito entre Neuquén y Holanda. https://marianarosapoesia.wordpress.com/ IG:mariana.rosa3108

Silvia R. Mellado (1977). Docente universitaria y crítica literaria. Estudiosa de la poesía mapuche. IG: silviaerremellado

Verónica Padín (1977). Maestra y Profesora en Letras. Pionera en terrenos patagónicos de fusión entre poesía, imagen y música. https://www.youtube.com/channel/UC0hMOqe6LJYAdNE4eXc0cbg/videos https://poesiasong.bandcamp.com/

Marian De La Paz Arabarco (1982). Lesbiana tránsfuga y agreste, hacktivista textual del deseo poético. https://contraidentitaria.wordpress.com

Tomás Watkins (1978). Poeta, editor, hacedor de libros y coordinador del CeDIE Literario.

Imagen de la cabecera: Vista de Neuquén de Ezequiel Plaza (fuente: surdoc.cl)