Crítica a “La viga maestra, Conversaciones con poetas chilenos” (por Natalie Seve)

Otra construcción futura
(La viga maestra, Conversaciones con poetas chilenos 1973-1989, José Tomás Labarthe y Cristián Rau, Ediciones UDP, 2019)

Diego Maquieira / Cecilia Vicuña / Raúl Zurita / Bruno Vidal / Carmen Berenguer / Claudio Bertoni / Carlos Cociña / Elvira Hernández / Mauricio Redolés / Soledad Fariña / Thomas Harris / José Ángel Cuevas / Rosabetty Muñoz / Gonzalo Muñoz

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«¿Cuál es el rasgo principal de tu carácter? » “La Nostalgia de futuro”. Esta respuesta de Luigi Nono ante la interrogación del cuestionario Proust, no sólo le confiere el título al emblemático libro de escritos y charlas del compositor veneciano, sino que también se hermana con un anhelo de desarticulación cronológica propio de la poesía local.

En 1971, Jorge Teillier exponía en el prólogo de ‘Muertes y Maravillas’ este entramado de temporalidades: «Nostalgia sí, pero del futuro, de lo que no nos ha pasado pero debería pasarnos» relacionándolo con la unificación perceptual entre vida y muerte que experimentó en su infancia y la presencia de ella en su obra.

Coincidentemente, ese mismo año Nono visitaba Chile, invitado por el gobierno de Salvador Allende, y expresaba su fascinación por la Unidad Popular como una transición que, a su juicio, implicaba una dialéctica entre dos instantes fundamentales: el momento destructivo y el momento constructivo. Su visita, coincide con la antesala de la escritura de las obras recogidas en La Viga Maestra, tiempos en los que la poesía chilena verificaba asiduamente su rol no sólo en un plano estético, sino en una práctica social. 

Este rasgo del carácter situado por Nono y Teillier en sus frases coetáneas, es constitutivo de quienes conversan en este libro, para quienes la poesía fue la viga maestra, el único y último bastión desde el cual sostenerse para comenzar a soñar lentamente la reconstrucción, el listón bajo el cual pasaron la catástrofe del golpe, añorando el devenir.

Tomás Labarthe y Cristián Rau, ajustan la relación sincrónica de estos catorce diálogos con poetas nacionales, generando un relato en el que principalmente se indaga en la creación poética como lucha política contraria a la dictadura, y en los conceptos, afectos y convicciones que determinaron los corpus de producción poética entre el 73 y 89 en Chile.

Sorprende que en la mayoría de [o en todos] los casos, aquella poesía hecha para sortear la censura, caiga en esa acrobacia con los pies juntos en el futuro, dejándose todavía leer con asombro y con la sensación de que el tiempo no ha pasado [o no ha llegado] y que pese a ser conversaciones documentadas previamente al estallido social, los diálogos reditan la violencia de los tiempos que les tocó vivir a los autores. El cómo sus textos absorvieron la violencia de la dictadura, es un eco remanente a la fecha, en donde queda en evidencia que la brutalidad de esos años, no hizo sino, como plantea Gonzalo Muñoz: «extremar un proceso de dominación que constantemente está actuando sobre el colectivo humano, a veces a niveles más miscroscópicos y celulares y a veces a niveles masivos, pero que siempre está buscando silenciar esa lengua». 

También estos diálogos alumbran ciertos puntos ciegos de la poesía escrita en los 70 y 80 por mujeres, por homosexuales, en provincia, y las reducciones o anulaciones que se dieron en varios casos. Recurriendo a un término propio de la construcción, se puede decir que entre estos poetas habían, y aún hay, Vigas Maestras y Viguetas, aquellas vigas secundarias que se entraman con las maestras, que son más livianas, de alta resistencia y que, si bien resultan esenciales en un sistema estructural, suelen no permanecer a la vista. Resulta dinámico fluctuar entre las voces poético/políticas de las entrevistas, variando por ejemplo desde la ética con que Bruno Vidal trata la tragedia de las víctimas, las relaciones de poder consignadas por Elvira Hernández, hasta las ansias colosales de Raúl Zurita.

El cahuín, le aporta una innegable enjundia estructural al libro, apareciendo antecedentes históricos de misoginia, de borrones organizados como en el caso de Cecilia Vicuña con su poesía abiertamente erótica y de rebelión, la invisibilización de Carmen Berenguer como tercera Yegua del Apocalípsis, o la negación de Enrique Lihn para considerar poesía la escritura de Soledad Fariña, entregando un recuento de disparidades de género que suelen seguir enviciadas en la literatura actual.  

Hay también diálogos en donde lo poético parece ser descubierto a través de lo visto, apareciendo la plástica de un tiempo determinado, por ejemplo en los testimonios de Claudio Bertoni y su vigilancia por los detalles, en el ojo descriptivo y cristalino de Carlos Cociña, en Soledad Fariña llevando el lenguaje a un color a punto de desaparecer, o en el repaso por la escritura en clave y plena de referencias pop de Gonzalo Muñoz. Otras conversaciones, se abren desde la temporalidad incierta de sus autores, como en la poca importancia con que Mauricio Redolés disfraza los recuerdos, o en las persistentes ilusiones temporales de Diego Maquieira, que inicia sus reflexiones a través de la idea de que «el tiempo ha decidido dejar el futuro para más adelante».

Más allá de la reflexión en torno a las obras escritas y publicadas en su época, La Viga Maestra provee una comprensión de las prácticas poéticas de los autores como cajas de resonancia espacio – temporales donde se amplifican modos de imaginar el lenguaje, insistiendo en la importancia de la poesía como archivo del futuro y base experiencial del presente.

El estado de ánimo de la escritura poética aglomerado en estas entrevistas, tiende entonces a conformarse como un rasgo constitutivo del carácter de la poesía de memoria reciente. Como expone Rosabetty Muñoz: «La memoria está compuesta no solo por lo que realmente ocurrió, sino también por lo que uno quisiera que hubiera sido. Con todos los elementos que es posible contar, dar cuenta de una posibilidad de otra construcción futura».


Natalie Sève (Santiago, 1978). Dramaturga, Directora Teatral y Docente. Ha publicado los libros Exortismos (Poesía, Ediciones Corriente Alterna) y Rimboy (Dramaturgia, Ediciones Corriente Alterna).

Imagen de la cabecera: Tríptico de la capilla Mark Rothko (1956).