Sobre «felices escrituras» (por Cristian Rodríguez)

El mito de la provincia

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Felices escrituras: Poetas chilenos y chilenas pensando una provincia
Varios autores
Ediciones Casa de Barro
San Felipe, 2022
268 páginas

A diferencia de otros temas, la provincia no posee un diálogo extenso a través de la historia. No hay un corpus más o menos consistente sobre la misma. Sólo estudios dispersos, papers sobre folklore y urbanismo, y memorias de colonos y exploradores. Se podrían trazar líneas desde los poetas latinos en adelante, o desde los rusos en adelante (quizás la más sólida). Y al poco andar, el ejercicio se caería al comprobar que, en el fondo, se trata de autores próximos pero diferentes. De hitos de un mismo color, pero sin nada en común. Como dos manchas en una ventana. Para colmo, hay elementos demasiado particulares en la noción que cada país tiene sobre su provincia. Sus diferencias históricas no permiten el traslado de una a otra. Sus paisajes son universos en sí mismos (la pampa, el desierto, la costa). Y ni hablar de los separatismos y las distancias idiomáticas o religiosas. Allí, el abismo se vuelve insalvable. 

A pesar de ser un tema irreductible, la provincia nos sigue interesando: ya sea como tópico literario, artilugio sentimental o fetiche político. Y el número de autores que vuelven a ella sólo ha crecido con el tiempo (no tanto para una moda, pero ha crecido). Visto así, la provincia todavía parece guardar algo, todavía parece atesorar un misterio. O al menos, una particularidad respecto a las capitales. Allí, todavía laten las diferencias. Allí, la modernidad aún parece que no llega (aunque sí ha llegado). Parafraseando a Tolstoi: Todas las capitales se parecen, pero cada provincia existe a su manera. 

Por eso, y al ser un ámbito de difícil reconstrucción histórica, no es de extrañar que varios de los ensayos que componen a Felices escrituras terminen recurriendo a las experiencias personales para desarrollar el asunto: concibiendo a la provincia como el principal motivo de su poesía, o como el lugar cotidiano de su sociabilidad literaria. Según algunos, la provincia no es tanto un lugar geográfico sino mental: un sentir intraducible relacionado, fundamentalmente, con el tiempo y la distancia. Un mito creado por los propios poetas y cuya sobrevida ha sido realmente impresionante: proyectándose más allá de las críticas de quienes creían dar por superadas las poéticas vinculadas a la naturaleza y la nostalgia, reemplazándolas por cierto tipo de ciudades como el tópico definitivo de la literatura. 

En general, podemos agrupar a estos ensayos en tres grupos (con varios cruces y reiteraciones): el primero, y el más importante, quienes destacan la conexión entre el poeta y el lugar que habita (Muñoz, Reyes, Moyano, Paredes y otros). La obra, dicen, debe comprender elementos de la naturaleza, de sus relatos y sus formas de vida; al punto de que, como conclusión apresurada, el libro concibe al poeta como deudor del paisaje, mientras que su obra vendría siendo la suma de intuiciones colectivas en relación a su entorno. La idea es discutible, pero está escrita con tanto amor, y mediante una experiencia tan sensible de la naturaleza, que funciona como la perfecta confirmación de sí misma.

También están quienes han hecho de la provincia un modo de vida, una red de vínculos personales por medio de la literatura, y un intento por tejer un diálogo silencioso entre escritores (López, Guerrero, González, Cruz, Barcaza, Gavilán, Herrera). Y asimismo, están los escépticos (Torres, Bórquez, Muró, Alfaro, Hernández), para quienes la provincia es un lugar azaroso, kitsch o inexistente: poniendo un signo de interrogación sobre su futuro como categoría. Lo cual podría ser cierto, de no ser porque, al menos en Chile, escribir desde Ñuñoa o Carahue todavía importa. Y mucho.

La última corriente (Avendaño, Campos, Cantero, Paredes y Pinos) aborda a la provincia como punto de resistencia contra el centralismo, el racismo y otras causas afines. O también, usando un léxico más duro, contra la “falsa democracia”, el “latifundio”, el “patriarcado” y otros comodines por el estilo. Si bien los ensayos de Pinos y Paredes son impecables, si uno considera a los ensayos políticos en su conjunto, hay un fantasma que los recorre entre líneas, un ruido de fondo que merece más atención:

Resulta llamativo que no haya una sola idea sobre el tema más álgido de todos: el enfrentamiento entre cosmopolitismo y regionalismo, o la actual división entre culturas abiertas y progresistas, y aquellas que –para algunos autores– parecen ser una etiqueta más dentro de su abanico de minorías (sexuales, étnicas, etc.) Varios poetas sostienen que la provincia es una extensión de las causas del primer mundo, otro frente de un ideario político perfectamente delimitado; cuando en la práctica, esta forma de autopercibirse ha permeado poco o nada en esos lugares. Lo cual no es un invento ni una observación caprichosa. Todas las elecciones recientes así lo demuestran. Y si bien no se trata de que se plieguen a las posturas de sus vecinos, sería bueno saber, al menos, qué piensan al respecto.

 


Cristian Rodriguez Büchner (Valdivia, 1985). Poeta y narrador. Profesor de lenguaje y Mg. en Literatura Hispanoamericana. Editor y columnista de revistaelipsis.cl. Ha publicado Lluvia de Barro (cuentos, 2012), Caligrafía del Insomnio (poesía, 2017) y 19 poemas (2020). 

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