20 poemas de «Para convocar a los ancestros» de William Vilches

PARA CONVOCAR A LOS ANCESTROS

 

No desesperes si te pierdes

camino a la tierra prometida

Aun bajo cielos extraños encontrarás

el secreto enterrado en el páramo

Una cápsula del tiempo infinito

Un pergamino para convocar a los muertos

La palabra ancestral que has invocado

es un antídoto contra el olvido

Un bálsamo que cura la herida del costado

En el candil que sostienen tus antepasados

se eleva una llama más grande que la vida.

 

 

DELIRIUM

 

Un hombre silencioso como una caverna

Arrastra consigo la tristeza de los juzgados

Camina en la noche con llagas en sus pies

La sangre se escurre desde sus zapatos

Las huellas que deja revelan su presencia

Entra a un bar para beber a solas

Levanta una copa frente a un espejo

Brinda por la dicha de los hombres

Luego paga con monedas lo bebido

Las guarda junto a una llave mohosa

Con ella abre la puerta de la memoria

Recuerda que tiene orificios en sus manos

A través de ellos ve una casa abandonada

No quiere volver donde nadie le espera.

 

 

EL  PUENTE  DE  CIMBRA

 

Cruzo el puente de cimbra

que se yergue sobre el estero

como antes, cuando niño

después de mucho tiempo.

 

Al llegar al final

me siento más viejo.

 

                 

NIÑO Y SOMBRA

 

Un niño sorbe el aire y toma impulso

Mientras la respiración aguanta

corre el tiempo y la distancia

de los postes que iluminan la calzada               

Abandonada a su suerte su sombra se le escapa

Deambula como errante arrancando de la muerte

La luz del farol que está adelante la detiene

A su cuerpo en un instante ella la devuelve.

 

 

LA BUSQUEDA

 

Por entre las calles un niño busca a su padre

En su cabeza da vueltas el rostro del ausente

Respira entrecortado como si le faltara el aire

Camina con las manos en sus bolsillos

En uno lleva tres guijarros del estero

Los acaricia como un pequeño tesoro  

Se detiene a la vuelta de una esquina

Susurra un nombre y se dirige al cementerio

Allí es el único testigo de la vida

Pregunta a las estatuas por su padre

El niño para ellas no es desconocido

Del pequeño solitario se conduelen

A ellas encomienda su espíritu perdido

Al lado de una sepultura pasa la tarde

Inventa historias del hombre enterrado

Con el crepúsculo siente el frío de la noche

El muchacho piensa que es hora de marcharse

Lleva a cabo un ritual que ha hecho antes

Deja con cuidado las piedras sobre la tumba

En silencio vuelve a casa por la falda de un cerro

Comienzan a encenderse las luces del pueblo         

 

 

VESTIDA  PARA  LA  MUERTE

 

Pintan los labios de la abuela, le maquillan sus ojeras

ruborizan sus mejillas y el pelo le sujetan.

Rejuvenecen su rostro desde la frente a la barbilla,

la transforman,

                        la disfrazan

                                            como si fuese a una fiesta.

Luego cruzan sus manos con guantes blancos sobre su pecho

Le cierran sus ojos para que siga soñando vestida para la muerte

 

 

HUELGA  EN  FERROCARRILES

 

Los trenes ya no vienen

En vano pongo mi oído sobre el metal adormecido de la línea férrea

esperando el mensaje adelantado, el canto de las ruedas

el ruido de las máquinas de lejanas tierras

Los trenes ya no pasan

Ni siquiera el de los militares se ha visto en el último tiempo

Ya no hay pasajeros

En los pasillos de la estación sólo se escucha como un murmullo

la despedida de mi abuelo a Pichidangui

Los trenes ya no corren

Hay una huelga permanente, un conflicto sin término

Mientras el sol calienta el metal de las cabinas

junto a los durmientes sueña el maquinista

y en los andenes se marchita el oro de los dedales

 

 

SUEÑO DEL HOMBRE SOLO

 

Bebes y te duermes sobre la mesa.

Sujetas el vaso como el náufrago su tabla

Canicas brillan en el fondo de un pozo

y los grillos cantan fuera de tu ventana.

La suerte habita en un país imaginario

cuando la muerte espera en los hospitales.

La sangre de una herida parece el vino

que mancha la comisura de tus labios.

El alcohol encendió la hoguera de tu sueño

lo velan en silencio tus ancestros.

La semilla del amor y su mitología

un día germinará en un bosque de cenizas.

Tu cabeza es una lámpara encendida.

Como polillas que vuelan en torno

se queman recuerdos marchitos.

El tiempo transcurre dentro de una botella

donde el viento mece tu barca

sobre las olas de un mar enrojecido. 

 

  

POSTAL DE INVIERNO

 

El día comienza a abandonar los tejados

Va dejando sobre si una estela de sombras.

Con la mirada de un náufrago que se hunde

el sol extiende sus postreros rayos desde lontananza.

En el campanario vuelan aun las palomas

mientras el viento silba entre los árboles.

El hollín de la tarde que envejece ha caído sobre tu cabello.

Entre las nubes las estrellas aparecen

como un puñado de brotes nuevos.

La última luz del día apenas se empina por el cerro

cuando vuelven los colegiales a sus casas.

Tus hermanos imaginan que por fin tu madre

les contará alguna historia para dormirse.

Ella escucha la canción del tiempo que no vuelve.

Con el aliento entre tus manos entras a tu casa

pensando que nada más es necesario.

Nada hay afuera que pueda asustarte.

Los conjuros de tu abuelo sobre el brasero

harán caer las aves agoreras.

Miras silencioso por una ventana.

Las nubes reunidas ya no dejarán ver la Luna.

Entre la maleza los queltehues

esperan la lluvia que anunciaron.

A la mañana siguiente el día será más luminoso

y parecerá que nada ha cambiado

solo que la lluvia habrá velado tu sueño

el estero de tu infancia durante la noche

se habrá convertido en un caudal insolente

y algunos recuerdos flotarán río abajo.

 

 

LOS HEREDEROS DE LA NOSTALGIA

 

Porque somos los herederos de la nostalgia

tenemos la llave secreta de los hombres

que abre las puertas silenciosas

Aunque entremos a tientas a la casa abandonada

para encender la lámpara del recuerdo

mirando un antiguo reloj de pared sabremos

que todas las cosas están en su sitio

y que nunca nos hemos marchado.

 

 

UN ANCESTRO ME HA VISITADO

 

He venido desde lejos

de la tierra que habitarás un día

No te abrumes hijo mío

Celebra tu vida mientras puedas

en este mundo de horizontes diversos

porque yo habito la morada

donde solo puedes ver el cielo

Abre las ventanas de tu casa

Deja entrar el viento nuevo

que cicatrizará tus heridas

Siéntate a la mesa con tus hijos

antes que ellos se marchen

en busca de su propia felicidad

Encontrarás en tus libros

el consuelo que necesitas

Bebe junto a tus buenos amigos

porque con ellos no habrá despedidas

Tañerá la campana del silencio

en los cerros que rodean tu refugio

pero el eco de las quebradas

repetirá el nombre de los que te han amado

cuando preguntes quién  lo ha hecho

Planta un árbol en tu patio

siempre estará a tu regreso

para recordarte donde perteneces.

 

 

DE NOCHE MIENTRAS RIEGAS EN EL PATIO TRASERO

 

                                                                            A mi hermano Wilson

 

Vuelto al barrio de los años buenos

sales de noche a regar los árboles

Desde el patio miras las estrellas

imaginando las rutas desconocidas

de las naves ancestrales

y los satélites perdidos

El agua cae sobre la tierra

y el tiempo se detiene en tu cabeza

como en un reloj descompuesto

 

 

PEQUEÑAS APOLOGÍAS

 

No hay necesidad de tabla Ouija

Sentados a la mesa se reúnen conmigo

Sin invocaciones ni conjuros de por medio

los ancestros se auto convocan

Un abuelo afirma que siempre habrá un dolor que nos acompañe

Para vivir nacimos llorando arrojados a un mundo que no elegimos

Mi padre alega que todo es cuestión de técnica y perspectiva

Reconstruye la historia hablando del jardín que cultivaste

Nada digas de lo estéril de la tierra donde echaron raíces tus flores

La abuela los interrumpe preguntando si está caliente mi cena

Dos tíos hacen apología del silencio

Uno me acerca el pan, otro come de mi ensalada

Un padrino me sirve una copa y se acaba el vino

Es la excusa de mi padre para escapar por la puerta trasera

 

 

LA EFIMERA BELLEZA

 

El canto de un gallo blanco cuando el día termina

¡¡Oh música que entristece!!

Queda poco tiempo para conservar

los hermosos restos de un naufragio

Tu corazón es la quilla que asoma en la arena

Cuando el gallo acabe de cantar

la violenta soledad del mundo te llenará de escamas

Tres veces te habrá negado la efímera belleza.

 

 

UN DISCURSO INNECESARIO

 

Recostados sobre el pasto evitamos la luz del sol

que se cuela entre las hojas de la vieja higuera

La palabra en todo momento y lugar revela quiénes somos

Miro a mi hijo y preparo un discurso acerca de la sobrevivencia

Comienzo diciéndole que los árboles están

entre los seres más antiguos del planeta

                                      No lo sabía papá

Luego un higo cae y golpea la cabeza de mi hijo

                              Papá, la higuera se enojó conmigo

Ya no es necesario continuar con el discurso.

 

 

UN TREN SILBA EN MI SUEÑO

 

Hay algo que se mete en mi cabeza cuando duermo.

Es un tren que silba en la noche anunciando su paso a lo lejos.

La canción de su campana irrumpe en mi sueño

como el zumbido persistente de una abeja que no hiere.

Al proyectar su luz en la noche

la locomotora alegre ilumina la pieza donde me encuentro

porque el tren en sus vagones lleva la dicha de mi mejor tiempo.

Entre sus ventanales veo a los amigos de mi infancia

que saltaban sobre el techo de los carros

abandonados en la estación ferroviaria.

¡Despierten durmientes!

¿acaso no se dan cuenta que mi niñez va sobre los rieles?

¡Más carbón para la locomotora y más noche para mi sueño!

Porque no quiero que amanezca ni que el recuerdo acabe

sin que antes el tren me lleve a los cerros y el valle que había olvidado

porque cada vagón es una aventura de un tiempo que no vuelve

y que se va como se aleja el tren que silba en mi sueño

En el último carro un niño se despide  justo antes que despierto.

                

 

UNA MAÑANA FRIA

 

Los árboles se han deshojado

al cansado ritmo del otoño

El día ha dado la señal de partida

con una fría bandera de escarcha

La cofradía de nubes impide el paso al sol

Sobre las ramas desnudas de la higuera

al fondo del patio los tordos discuten dónde volar

Dentro de la casa los punteros del reloj

siguen dando vueltas en un círculo vicioso

recordándote que eres un esclavo del tiempo

Hoy no quieres dedicar  tu vida a ningún afán

Abrigado en tu cama decides no levantarte

El día puede arreglárselas sin ti.

           

           

NUESTRA JUVENTUD

 

Quisimos que la libertad de la juventud

perdurara como un eterno momento

destruir los relojes y parar el tiempo

evitar el futuro que nos acosaba como fiera

Un día bebimos de un sorbo el néctar

con que Hebe llenó nuestros vasos

Tomamos camino para huir de la desesperanza

 que nos susurraba en los oídos

 Abandonamos el hogar que amábamos

 dejando atrás un grito de protesta

 pintado en los muros de un galpón

 sin saber que en la suela de los zapatos

 siempre llevamos el polvo de nuestra tierra

 Pero también el futuro se deshizo en las manos

 El sol de cielos ajenos con su lengua dorada

 terminó marchitando tu cara y la mía

 Volvimos al pueblo a buscar en los espejos

 la pureza del rostro que vimos reflejado

 en los charcos después de la lluvia

 

 

 EL DESVELADO

 

 Es la hora que apenas brilla

 la luz de la estrellas que agonizan

 No renuncies al fuego de los dioses

 Mantén la hoguera encendida

 En la oscuridad crecen los árboles

 Los amantes abrazados mudan sus pieles

 Habrás de cambiar  las escamas

 que aprisionan el amor bien adentro

 En el instante que el mochuelo canta

 en las sombras se oyen puertas que se cierran

 Abre la tuya y no te quedes quieto

 No aceptes el mal augurio de la muerte

 El asesino en silencio en su escondite

 limpia la sangre del cuchillo que apuñala

 Entonces pule la coraza que ha de protegerte

 para evitar en el futuro la estocada

 El perro oculto lame sus heridas

 Con el tiempo cicatrizarán las tuyas

 que te recuerdan que has vivido

 Cierra los ojos y duerme

 El día con su gracia y sus virtudes

 recoge las cenizas de la noche.

 

 

EL FUEGO NECESARIO

 

Mengua la luz del día. Las sombras comienzan a instalarse

No hay leña para encender la hoguera en la casa del desamparo

Sientes el frío que cae sobre el lomo del caballo del invierno

Él galopa y tú caminas solo como un ciego buscando abrigo.

En el patio olvidado los tiernos brotes se hielan en los paltos

Aunque parece vana la esperanza del que resiste solo pides

¡Algo más de sol para iluminar la casa!

¡Un pizca de vino para calentar el alma!

¡Un poco de calor para descongelar la cama!

El roce de los cuerpos de los amantes

como ramas desnudas que se frotan

que origine la chispa del fuego necesario


Williams Vilches Flores. Oriundo del pueblo de El Melón, ubicado en la V región, nació el 07 de marzo de 1970 y realizó sus estudios en los colegios Felipe Cortés, Diego Echeverría y Santiago Escuti Orrego, todos de la provincia de Quillota, graduándose de abogado en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Egresó de la Academia Judicial de Chile para ingresar al Poder Judicial, poder estatal en el que ha desempeñado los cargos de Juez de Garantía en las ciudades de La Calera y Quilpué, y de Juez de los Tribunales de Juicio Oral en lo Penal de San Felipe, Quillota, Viña del Mar y Valparaíso, tribunal este último en el cual se desempeña actualmente. Ha publicado las obras: “El Almirante de Pájaros Ebrios”, Editorial Forja, año 2008; “Los Poemas Olvidados una Tarde”, Editorial Forja, año 2011; “La breve epifanía del arquero”, Editorial Casa de Barro, año 2016.

Imagen de la cabecera: https://sammlung.staedelmuseum.de/en/work/kopf-eines-nach-oben-blickenden-knaben